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domingo, mayo 27, 2018

La Vecchia Signora celebró el trigésimo cuarto título liguero de su brillante historial y encadenó además el cuarto doblete, Scudetto y Copa Italia, consecutivo, algo que nunca había sido logrado antes en el fútbol transalpino.

Los “bianconeri” ya habían conseguido el récord de Scudetti seguidos el año pasado (seis) y agrandaron su sobresaliente marca este año, en una temporada de máxima exigencia, en la que Napoli, que le ganó 2-0 a Sampdoria, peleó hasta el final para destronarlos.

Pese a que levantar el título liguero ya se haya convertido en una costumbre para los turineses, el Scudetto de este año tiene un sabor particular, ya que requirió un esfuerzo extra tanto a nivel mental como a nivel técnico.

Nunca dos equipos habían sumado tantos puntos como este año en la misma temporada y Juventus tuvo el mérito de gestionar los momentos de dificultad con madurez, guiados por un técnico, Massimiliano Allegri, que dio una vez más muestra de todo su liderazgo.

Mantener la concentración alta tras tantos años de éxitos no era un reto fácil y Allegri supo motivar al máximo a sus jugadores, defendiendo al vestuario en los momentos de inflexión y transmitiendo las motivaciones necesarias para levantar el título.

Fue una campaña compleja, que tuvo su punto de máxima tensión en la noche del 22 abril, cuando Napoli conquistó el Allianz Stadium con un gol en el 90 del senegalés Kalidou Koulibaly y se colocó a un solo punto de distancia de los turineses.

Es un resultado sobresaliente para un equipo que, sin embargo, todavía tiene la espina clavada de la Liga de Campeones, una competición en la que no se corona desde 1996 y en la que perdió dos finales en los últimos tres años.

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